Pancho no vino a dar una clase de inversiones. Vino con algo más crudo y poderoso: la verdad incómoda de haber sido un hombre exitoso por fuera, pero quebrado por dentro. Y lo dijo sin adornos. Lo dijo con esa mezcla de vergüenza y huevos que solo tienen los que ya pasaron por la caca.
No habló como un experto. Habló como alguien que se miró al espejo y no le gustó lo que vió.
Habló como un hijo que le pidió el anillo de compromiso a su madre porque no podía comprar uno.
Habló como un gerente que ganaba bien pero se endeudaba para aparentar.
Y ahí, entre anécdotas y confesiones, lanzó una frase que se gano todo mi respeto:
"Llegué a fin de mes con 50 lucas... y fue la primera victoria en años."
Tome nota de una porque no hablaba de plata: Hablaba de dignidad, de esa dignidad que sentimos cuando por fin dejamos de autoengañarnos.
Ahí entendí algo que hace tiempo vengo observando: En una cultura que te exige mostrar éxito, lo verdaderamente revolucionario es reconocer tu mierda.
Y Pancho lo hizo.
Mientras hablaba, yo pensaba en todos los que viven atrapados en el personaje. El personaje que se ríe en las redes, pero llora en el baño, el que paga comidas para sentirse generoso, pero no se cuida ni él, el que dice que gasta por amor, pero en el fondo es incapaz de mirarse de frente.
Y entonces, Pancho va y se manda una bomba atómica de comportamiento humano:
"El ahorro es amor propio."
Listo. No es un consejo financiero. Es un principio antropológico. Ahorrar no es guardar dinero. Es decirte a ti mismo: "Merezco cuidarme."
Fíjate bien, porque no es solo una frase al aire. Una de las conductas humanas ancestrales mas definidas es el proteger, prever y cuidarse para sobrevivir, entonces quien ahorra no solo guarda dinero, sino que expresa un total amor propio, respeto por su futuro y capacidad de sacrificio inmediato por seguridad emocional. Asi que si, concuerdo, ahorrar es un acto profundamente humano.
Pancho no se volvió influencer. Se volvió humano. No quiso ser famoso. Quiso ser útil. Y eso... eso vale más que cualquier curso, título o métrica de vanidad. Probablemente por eso, es el rey de las rrss en Chile.
Lo vi abrirse. Vi cómo recordaba sus deudas, sus errores, sus frustraciones. Y no lo hacía para dar pena. Lo hacía para decirnos: "Esto también les puede pasar. Pero si quieres, puedes salir"
Y eso conecta con algo más profundo: La felicidad no se encuentra. Se construye. Y empieza cuando dejas de actuar.
Desde un enfoque antropológico, el humano construye máscaras o roles según el grupo social. Pero cuando esos roles se vuelven una prisión, es decir, cuando ya ni sabes si realmente eres tu o el que quiere impresionar, se produce un desgaste identitario.
Renunciar a esos mandatos sociales y actuar desde el deseo propio, desde el “yo verdadero”, es una forma de liberación y fuente de felicidad estable.
Pancho empezó a caminar, a escuchar podcasts, a leer libros que antes ninguneaba. Bajó de peso. Cambió sus hábitos. Aprendió a negociar. Habló con su mamá. Se reconcilió con su historia.
Y un día, solo un día... llegó a fin de mes con 50 lucas. Y se sintió millonario!!
el cabro lindo....
No por la plata. Por la libertad de no deberle a nadie. Por la paz de no traicionarse a sí mismo.
Eso... eso es emprender la felicidad.
El partió desde el mismo, no desde la carrera o el status y ese es el camino real para entender que podemos ser, lo que queramos ser.
La experiencia no es un destino. Es un acto de amor propio diario.
Gracias, Pancho. Por no venir a vendernos fórmulas.
Por venir a decirnos la verdad.
Capítulo completo aquí: https://youtu.be/t53r1qLJv0A
Mis apuntes por si te sirven:
Qué aprendí:
- Que el ahorro no es financiero, es emocional.
- Que tu historia rota puede ser tu mayor activo.
- Que no hace falta tener todo resuelto para empezar a hablar.
- Que ser visible es una forma de responsabilidad, no de ego.
- Que lo más valiente es decir "no sé" y empezar de nuevo.
Cómo puedes aplicarlo en tu vida:
- Revisa tu historia: lo que viviste es oro, aunque te dé vergüenza.
- Muéstrate: no esperes ser perfecto para ser útil.
- Cuídate: cada peso que ahorras, es un acto de amor propio.
- Aprende: nunca es tarde para empezar desde cero, pero con otra cabeza.
- Comparte: hay alguien allá afuera que necesita lo que tu ya pasaste.
No hay fórmula. Hay historia, intención y huevos.
Y con eso, se puede construir una vida feliz.
Un abrazo, Miguel Ángel

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